FINALIDAD DE LAS CENTRALES DE INFORMACIÓN CREDITICIA
Las Centrales de Información Crediticia registran la forma como las personas y las empresas han pagado a las entidades el dinero que le han prestado y como a efectuado otros pagos como teléfonos celulares, televisión por cable o servicios públicos, tanto los pagos oportunos como los retardos, son el espejo de su comportamiento crediticio.
El propósito de las Centrales de Información Crediticia es permitir que los otorgantes de crédito extiendan créditos a personas que no conocen. Ello se logra porque el examen de la historia de crédito de una persona es un ejercicio objetivo, que mide con el mismo rasero a todos los deudores potenciales sin tener en cuenta sus contactos o "palancas", su origen social, sus convicciones religiosas, su ocupación, etc.
No son listas negras, las cuales sólo contienen información sobre moras, buscan sancionar a los que se encuentran en ellas ya que solo sirven para declinar el otorgamiento de créditos y no para tomar una decisión objetiva sobre el otorgamiento de un crédito. Solamente la combinación de la información positiva y negativa sobre un período razonable de tiempo hacia atrás, permite evaluar de manera certera el comportamiento general de una persona frente a sus obligaciones durante ese período de tiempo, y, aún más importante, observar si su comportamiento de pagos es estable, se está deteriorando, o está mejorando. Es precisamente la posibilidad de proyectar hacia el futuro esas tendencias la que constituye una herramienta insustituible para el otorgamiento masivo de crédito.
Algo muy importante de entender es que las Centrales de Información Crediticia no deciden sobre si se otorga un préstamo. Las decisiones las toman los bancos, los almacenes, de acuerdo con sus políticas. Pero, aunque la historia de crédito no es suficiente para decidir el otorgamiento de un préstamo, sin ella, es imposible determinar el grado de riesgo de tal operación.
1. ¿Por qué ayudan al ciudadano?
El crédito es ante todo un acto de confianza. El banquero o el comerciante CONFÍA en que su cliente va a pagar el préstamo. El riesgo de que el cliente no pague es el riesgo crediticio que asume el prestador. En el caso de los bancos, ese riesgo lo toma el banquero a nombre de los ahorradores, pues son sus recursos los que presta.
Para reducir los riesgos, los prestadores tradicionalmente le prestan a aquellos que conocen bien y; si no los conocen, a aquellos que ofrecen bienes de mayor valor en garantía.
Para el prestador, conocer significa saber si la persona es confiable. Por lo tanto al ciudadano, le toca demostrar que en el pasado ha pagado bien. Las Centrales de Información Crediticia no aportan esa demostración de manera automática pues contienen las historias de crédito de las personas. Sin las Centrales de Información Crediticia, los ciudadanos tendrían que presentar todos los documentos que demuestren que han cumplido y cumplen actualmente sus obligaciones.
La demostración teórica de este principio la estableció Joseph Stiglitz, quien obtuvo el premio Nóbel de Economía por sus trabajos sobre los disfuncionamientos del mercado del crédito, debido a las asimetrías de información entre el banquero y el cliente.
Stiglitz demostró que dado que el banquero no conoce toda la información sobre el cliente, tiende a prestar sólo a personas que ofrecen el menor riesgo, bien sea porque son clientes conocidos o porque su ofrece garantías colaterales (hipotecas, prendas) que respaldan el préstamo.
Esto tiene dos consecuencias negativas: O bien se restringe el crédito, o bien las tasas de interés son más elevadas, ambas basadas en la necesidad de disminuir el riesgo crediticio.
La principal conclusión del estudio de Stiglitz es que las Centrales de Información Crediticia son una respuesta institucional que resuelve ese problema de asimetría y permite expandir el crédito.
Los análisis teóricos de Stiglitz han sido después confirmados por estudios empíricos realizados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Estos estudios confirman los efectos positivos de contar con una buena base de información sobre la democratización del crédito.
2. ¿Cómo funciona?
Las Centrales de Información Crediticia registran toda la información sobre el comportamiento de pago de personas y empresas. Reciben la información de las entidades bancarias y comerciales (llamadas "fuentes") que suscriben un contrato con la empresa y se someten a unos protocolos de control de calidad de la misma.
Las personas y las empresas entran a la Central de Información Crediticia no cuando tienen un retraso en el pago de una deuda, sino a partir del momento en que tienen una cuenta, un crédito. Todas las obligaciones deben ser actualizadas por lo menos una vez al mes. En caso contrario, la información sobre esa obligación es bloqueada para evitar que la información suministrada esté desactualizada.
No todo el mundo tiene derecho a conocer la historia crediticia de una persona. Solamente tienen derecho a ello quienes son sus acreedores o aspiran a serlo. Las Centrales de Información Crediticia solamente divulgan información a estas entidades y al mismo titular de la información, sus apoderados, o las autoridades legítimas.
3. Las Centrales de Información Crediticia y la protección de los derechos de las personas
Los derechos de las personas cuya información está registrada en las Centrales de Información Crediticia están protegidos de varias maneras.
La primera y más importante es la veracidad de la información. Sólo los datos inexactos o desactualizados vulneran el derecho de los ciudadanos.
Adicionalmente, muchas Centrales de Información Crediticia tienen un Código de Conducta, que impone obligaciones tanto a fuentes como a usuarios, para garantizar que se respeten los derechos de los ciudadanos.
En varios Códigos, las Centrales de Información Crediticia se comprometen entre otras cosas a garantizar el acceso de los titulares a su información; a establecer las políticas, procedimientos y controles necesarios para la adecuada administración de la información, así como para su oportuna actualización; a conservar medidas de seguridad sobre la misma; a permitir el acceso a la información únicamente a los titulares de la misma, usuarios, personal autorizado y a las autoridades en ejercicio de sus funciones legales o constitucionales.
Por su parte, las fuentes de información se obligan, entre otras, a garantizar que la información que se suministre a las Centrales de Información Crediticia sea veraz, exacta, actualizada, comprobable y comprensible; a actualizar la información suministrada a las Centrales de manera permanente y oportuna y a rectificar la información cuando sea incorrecta.
Finalmente, los usuarios de información se comprometen a guardar reserva sobre toda la información que les sea suministrada por las Centrales de Información Crediticia y utilizar la información únicamente para el propósito que se recibe en los términos del Código y conforme a lo dispuesto en el contrato; entre otras.
4. Las Centrales de Información Crediticia y la democratización del crédito.
Como lo senalan todos los estudios, la forma real y eficiente para que más empresarios, más consumidores, más artesanos y microempresarios accedan al crédito es que los bancos, el sistema financiero en su conjunto tenga más información, que permita evaluar el riesgo por la seriedad y el comportamiento de pago de las personas, no por su capacidad de aportar garantías reales.
Para ello se requieren varias cosas:
Lo primero es ampliar la base de la información que se colecta en las Centrales de Información Crediticia: Más de la mitad del crédito en los estratos 3 y 4 tiene lugar por fuera del sector financiero. A medida que se desciende de estrato, este porcentaje aumenta. Mientras que para el estrato 4 la probabilidad de encontrar información crediticia es superior a 85%, para el estrato 2 es inferior a 10%. Es clave, entonces, que la mayor parte de estas operaciones queden registradas para que la gente pueda demostrar que es buena paga, así no haya pisado nunca un banco.
Además hay que mejorar el sistema de distribución de información: en la medida en que los otorgantes de microcrédito y de otras formas de crédito prevalecientes en los estratos más bajos usen la información de las Centrales, la calidad de sus decisiones mejorará y se hará posible la participación de los estratos más bajos en el mercado crediticio.
Iniciativas en este sentido se están desarrollando actualmente bajo el liderazgo e iniciativa del gobierno nacional, que ha convocado a diferentes actores del sector privado para comprometerse en el desarrollo de herramientas eficaces para el microcrédito.
Con más información, los bancos podrán avanzar hacia el desarrollo de tasas de interés diferenciadas, en las cuales los proyectos más serios, y los empresarios con mejores historias de crédito podrán acceder a recursos más baratos.